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    • Florece el otoño, llegó la primavera…
      He oído a quienes dicen que llegó el Otoño. Escuché a quienes cuentan que ya huele a primavera. En mi jardín florece el Otoño. Una Mariposa revoltosa, enamorada de una flor, lo ha vestido de eterna Primavera. ¡Feliz Primavera-Otoño-Primavera! Aulli2 del Clan … Seguir leyendo →
      Medina Loba Colorá
    • Regálame una esquina de tu boca.
      Quiero regalarte una esquina de mi boca. Hoy no tengo otra cosa para darte. De ella brotan Sonrisas y Palabras dictadas por el Alma. Cuando tengas dinero ofréceme un anillo, Cuando no tengas nada regálame una esquina de tu boca. Cuando … Seguir leyendo →
      Medina Loba Colorá
    • Las Energías de septiembre. 2014 Motivos para Sonreír
      La energía de este mes es fresca y renovada. Es como la primavera.Hay una energía luminosa y con una sensación de claridad.Encontraremos una nueva información para cambiar nuestro punto de vista que hará que, la verdad, salga a la superficie.Esto a … Seguir leyendo →
      Medina Loba Colorá
    • Premios Dardos. Fomentando la hermandad entre bloggers.
      Traigo buenas nuevas que contaros. “El Clan de la Cicatriz”, nuestro Clan, ha sido nominado a los PREMIOS DARDOS, que reconocen la creatividad de aquellos blogs que saben transmitir “valores personales, culturales, éticos y literarios” de forma original. Los premios … Seguir leyendo →
      Medina Loba Colorá
    • La indecente Baubo. “Las diosas de la risa curativa”
       Las mujeres que se sienten cómodas consigo mismas se ríen mucho juntas, sobre todo las que llegan a la edad madura. Se ha sugerido numerosas veces que la risa entre mujeres es el lado oculto de su sexualidad.  Las chanzas de Baubo no … Seguir leyendo →
      Medina Loba Colorá
    • Libérate y deshazte de todo el lastre que impide tu crecimiento
      Originalmente publicado en Periodismo Alternativo: A menudo nos acostumbramos a vivir sin asumir ningún riesgo, nos construimos una burbuja y nos esforzamos por que esta, nunca explote. Vivimos acomodados en las programaciones que nos instalaron de pequeños y nos cuesta…
      Medina Loba Colorá
    • La Posada de la Abuela. Mujeres: despierten y vean, pues todas pasarán por la Posada-
      Les hablo como Mujer Búfalo del Norte, hermana mayor. Soy Mujer Tierra, enraizada profundamente en este suelo; soy Mujer Espíritu, portadora del Gran Misterio. Hoy vengo a hablarles de la Posada de la Abuela a aquéllas que ya estén allí … Seguir leyendo →
      Medina Loba Colorá
    • No hay que perder el tiempo odiando un fracaso.
      En nuestras vidas, aunque un episodio equivalga a una “caida”, una pérdida, una profunda herida siempre hay otro capítulo que nos espera y después otro, y otro, y otro más… Siempre hay oportunidades de arreglarlo, de configurar nuestras vidas de … Seguir leyendo →
      Medina Loba Colorá
    • Nuevo Año Luna Solar Roja y Portal 777
      La Luna Solar Roja trae el poder supremo de la purificación con el poder sanador del Agua Universal de la Compasión. La purificación es la fuente y el poder sanador del Amor. Este año que hoy comienza es el año de … Seguir leyendo →
      Medina Loba Colorá
    • Yo también tengo un hada en mi casa.
      Yo también tengo un hada en mi casa La encontré en el  tejado con la cola del vestido en llamas Era por la mañana, la casa olía a café. Y en la calle todo estaba cubierto de escarcha Hoy, ha … Seguir leyendo →
      Medina Loba Colorá
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    • La Vida...
      Y cuando me sé el camino viene el destino y lo cambia y así me paso los días desayunando mañanas
      noreply@blogger.com (Medina Isa)
    • El rebaño aturdido.- David Icke
      El Rebaño Aturdido.-  Una vez que usted ha condicionado una generación para pensar de la manera que usted requiere, se hace aun más fácil condicionar la próxima generación.  Usted tiene ahora los padres programados trabajando inadvertidamente en su beneficio condicionando sus hijos para que acepten su propia visión condicionada de la vida.  Tales padres no h […]
      noreply@blogger.com (Medina Isa)
    • "Lo que está pasando debe pasar". Eckhart Tolle
      “El reto con el que muchas personas se encontrarán en esta época es de hecho lo que les empujará hacia un nuevo estado de consciencia. Esa es la posibilidad. Esa es la promesa. Siempre que afrontas una situación crítica, sea personal o colectiva, existe la apertura hacia UNA NUEVA MANERA DE VIVIR”  "Necesitamos ver que cambio es absolutamente necesario […]
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    • José Arguelles emprende el vuelo hacia el Hunab Ku
      Aquel que se llamó a sí mismo “Valum Votan” vuela ya hacia el Hunab Ku (el centro de la galaxía según la mitología maya), libre de la ataduras de su cuerpo físico. Nos queda una nueva interpretación de la cultura maya, un descubrimiento que nos ha aproximado más a esta poderosa civilización, y una controversia acerca de su legado. Recordémosle con una de sus […]
      noreply@blogger.com (Medina Isa)
    • El Contrato.: Sumisión voluntaria ¿Aceptas?
       “Quien acepta pasivamente la maldad, está tan involucrado en ella como el que ayuda a perpetrarla. Quien acepta la maldad sin protestar contra ella, está realmente cooperando con ella”. MARTIN LUTHER KING  ¡Despierta!¡Rompe tu Silencio cómplice! ¡La Verdad nos hará Libres!  Es inaceptable que intenten callar las voces que no se ajustan al Sistema. Es inacep […]
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    • Los secretos diplomáticos expuestos por el ‘cablegate’ de Wikileaks. ¡Top.10!
       La última filtración de documentos calsificados de WikiLeaks ha conmocionado la política mundial, ahora no sólo exponiendo los crímenes de guerra, también alertando sobre las oscuras y manipulativas prácticas diplomáticas de Estados Unidos, en las que los hombres de traje y sofisticados modales también son parte de una red de espionaje que se funde con las […]
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    • El retorno de la Diosa.- Cuando Dios era Mujer
      Las Mujeres de la Diosa * El pecado original, la culpa de Eva, el Dios padre, el Diablo, no forman parte de esta cosmovisión ancestral * La arqueomitología desentrañó el tránsito de las culturas matrilineales a la patriarcal Analía Bernardo A mediados de la década de los 70, dentro del movimiento feminista de Estados Unidos, Zsuzsanna Budapest y Starhawk vin […]
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      EL FUTURO Y MÁS ALLÁ Por Jacque Fresco MÁS ALLÁ DE LA UTOPÍA.-  Con el advenimiento del desarrollo futuro de la ciencia y la tecnología, delegaremos cada vez más la toma de decisiones en las máquinas. Actualmente, esto queda evidencia en los sistemas militares, donde son sensores electrónicos los encargados de mantener las características óptimas de vuelo en […]
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¡Gracias Mujer! ¡Pan, rosas, Paz y Libertad para todas!

 

Las Mujeres Violeta.- 

 El Día de la Mujer está marcado en el calendario el 8 de marzo , en recuerdo de un  fatídico día de 1908. En esta fecha un grupo de mujeres que soportaban largas jornadas de trabajo, encerradas y en condiciones inhumanas, se reunieron en la fábrica textil Cotton de Nueva York para declararse en huelga . El dueño las encerró con llave y prendió posteriormente fuego al edificio. Murieron en total 140 mujeres .

 Las telas que fabricaban eran de color violeta y desde entonces este color se convirtió en un símbolo de la lucha de la mujer por sus derechos.

  Pero esta no fué la primera vez que las obreras textiles se movilizaban.  Si la máquina del tiempo existiera, podríamos ver a Celia o a Elisa, junto con sus compañeras de fábrica, caminando por las calles de Nueva York a fines del invierno de 1857.

  Era una época en la que cada vez más mujeres se incorporaban a la producción, especialmente en la rama textil, donde eran mayoría absoluta. Pero las extenuantes jornadas de más de 12 horas a cambio de salarios miserables sublevaron a las obreras de una fábrica textil neoyorquina que salieron a reclamar por sus derechos. Era el 8 de marzo y las manifestantes fueron atacadas por la policía.

  Medio siglo más tarde, en marzo de 1908, 15.000 obreras marcharon por la misma ciudad al grito de “¡Pan y rosas!”, sintetizando en esta consigna sus demandas por aumento de salario y por mejores condiciones de vida

  Un año mas tarde sucedieron lo dramáticos asesinatos de las 140 trabajadoras neoyorkinas. Las mártires a las rendimos homenaje este día. Me tomo la libertad de llamarlas “Las Mujeres Violeta”.

   Fué en 1910, durante un Congreso Internacional de Mujeres Socialistas, que la alemana Clara Zetkin  propuso que se estableciera el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer, en homenaje a aquellas que llevaron adelante las primeras acciones de mujeres trabajadoras organizadas contra la explotación capitalista.

  Siete años más tarde, febrero de 1917 para el calendario ortodoxo, cuando se conmemoraba este día en Rusia, las obreras textiles tomaron las calles reclamando “Pan, paz y libertad”.

 Este fué el inicio de la más grande revolución del siglo XX, que desembocaría en la toma del poder por la clase obrera  en el mes de octubre del mismo año.

  Lentamente, y a medida que el feminismo ha ido cobrando fuerza en todo el mundo, el Día de la Mujer ha ido perdiendo su carácter obrero, pasando a ser una jornada de lucha en la que se reclaman los derechos de todas las mujeres en todos los ámbitos.

 Año tras año, miles de mujeres salen a las calles de todo el mundo para demandar nuevos derechos, defender los ya conquistados y luchar contra aquellas leyes que las discriminen o que rechacen el principio de igualdad de sexos y de oportunidades.

 Hemos recorrido un largo camino, hemos ganado algunas batallas, pero, ¡La Lucha continua!… En demasiadas situaciones cotidianas y cercanas tenemos que seguir demandado nuestros derechos básicos en Igualdad y Libertad. 

  En numerosos lugares del mundo las mujeres siguen reclamando derechos básicos como acceder a la educación, la cultura, el trabajo o la política. Las mujeres siguen expresando hoy su voluntad de participar en condiciones de igualdad en sectores en los que tradicionalmente su participación ha sido minoritaria.

¡Pan, rosas, Paz, y Libertad para todos!

 -LaMedina-

http://musicaypalabras.ning.com/profiles/blogs/se-acerca-el-dia-8-de-marzo

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Mujeres del Congo rompen el Silencio contra el opresor.

Mujeres del Congo rompen el Silencio contra el opresor.- 


En la República Democrática del Congo, miles de mujeres son violadas por los soldados del gobierno.

  ¡Este es su triste lamento convertido en hermoso canto!…

 ¡Adelante Mujeres, adelante!…

Las reinas de Saba. Viaje al Corazón de las tinieblas

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La escritora colombiana Laura Restrepo ha viajado a los campos de refugiados en Yemen. Miles de mujeres y niños llegan hasta allí desde las costas del Cuerno de África. Huyen de la guerra, el hambre y el odio. Tercera entrega de esta serie con la que Médicos Sin Fronteras y El País Semanal quieren rescatar del olvido a las víctimas de la violencia.
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Vienen subiendo, y son miles. Mujeres con sus hijos. Saben que muchas morirán por el camino, o que tendrán que dejar enterrados a sus hijos. Pero la decisión está tomada, y no pararán hasta encontrar un lugar donde la vida les abra por fin la puerta. Cueste lo que cueste, y por encima de quien se interponga. Si te paras aquí, en la costa sur de Yemen, vas a verlas venir: el Cuerno de África entero parece estar subiendo. En pateras, por el desierto a pie, mendigando a través de las antiguas ciudades. Me dice Habiba -somalí, comadrona graduada y querida amiga mía- que cuando escucha la palabrarefugiados no piensa en hombres. Cierra los ojos y ve mujeres con niños.

Viaje al corazón de las tinieblas
Testigo del horror: La piedra bajo el sol

En una habitación sin muebles esperan quince mujeres a punta de hambre

A Ayanna le advirtieron de que si su bebé no callaba lo tirarían al mar. Y lo hicieron

Ultrajar a las mujeres de otro clan es una de las formas que asume la venganza

“Tengo un sueño. Es un sueño pequeño, el de cada día: alguien me da una limosna”
-Habiba -le pregunto-, ¿no serás tú la reina de Saba?

¡¿What?!

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Cuando Médicos Sin Fronteras me propone visitar los campos de refugiados africanos en la República árabe de Yemen, lo primero que hago es releer un texto de 1934 en el que André Malraux cuenta cómo abordó un pequeño avión para sobrevolar esa región en busca de una mujer de 3.000 años de edad. Se trataba de la legendaria reina de Saba, soberana del incienso y de la mirra, nacida en algún punto incierto entre Yemen, Etiopía y Somalia. Poco después de su expedición, Malraux le anunciaba al mundo que había avistado desde el aire los vestigios del mítico imperio de Saba. Y sin embargo, a ella, a la Reina, nunca la encontró.

Nos acercarnos en jeep a Adén, en el extremo sur de Yemen. Ubicado sobre el golfo que lleva su mismo nombre, Adén mira hacia las desoladas costas del Cuerno de África, que le quedan a menos de 150 millas náuticas de distancia. Es el primer puerto que existió sobre el planeta. Allí fueron enterrados Caín y Abel, y construida el Arca de Noé, o al menos así está escrito; allí Arthur Rimbaud comerció con café, traficó con armas y renunció a escribir versos. Por las ventanas del jeep sólo vemos arena. Estamos en medio de ese mismo desierto yemení que en la historia antigua se tragó al ejército romano de Aecio Galo. Y de repente, como salida de la nada, aparece la reina de Saba. Es ella, no hay duda. Pero no la legendaria, sino la de carne y hueso. Y no la real, de realeza, sino la real de realidad.

Viene descalza, en medio de un grupo de 15 o 20 caminantes. Flaubert la imaginó vestida en brocado de oro con faralaes de perlas, azabaches y zafiros, pero no es así. Trae la ropa hecha jirones, arena en la boca, la mirada ausente y el cuerpo quemado por el sol y la sal. Se diría que es etíope por el color de su piel, que llaman nilótico en la suposición de que el tono, de un dorado tostado, es el mismo que el de las aguas del Nilo. Le preguntamos hacia dónde va. “A Arabia Saudí”, responde. Pero no tiene brújula, ni guía, ni fuerzas, y no sabe que camina justamente en la dirección opuesta.

Como ella, miles de etíopes y somalíes echan a andar desierto adentro a la buena de Dios, o de la mano de Alá, retando a la fatalidad y ahuyentando demonios. Han cruzado el golfo en una de las travesías más arriesgadas e inhumanas que se puedan concebir. Vienen huyendo de la guerra, del hambre y del odio, o como diría Malraux, de las tres caras de la muerte.

Trono de arena. Volvemos a ver a la señora de Saba unas horas más tarde, en la playa, pero esta vez es somalí. Antiguos textos abisinios la llaman Makeda. El Corán la llama Belkis y la presenta “en un trono magnífico”. Pero ella asegura llamarse Ayanna, trae un bebé en brazos y está sentada en la arena. Hace parte de los new arrivals, o recién llegados, tras un landing, o desembarco, traídos por los smugglers, o traficantes de personas. Los propios somalíes bautizan su éxodo con estos nombres en inglés; a fin de cuentas, aprendieron el idioma durante los años de dominación británica, una de tantas que han tenido que sobrellevar. También los franceses, los italianos, los rusos y Ronald Reagan saquearon su tierra, la convirtieron en campo de batalla y tras el retiro de las tropas la dejaron sembrada de armas, las mismas que luego fueron desenterradas por los asesinos locales: señores de la guerra, narcos, violadores, tiranos, piratas, clanes enfrentados, milicias vengadoras, smugglers. Hoy, las grandes naciones ni asoman por Somalia; la han dejado librada a la impiedad de su suerte. Nadie puede con ella, ardiente luna silenciosa que a todos espanta. En 1992, cuando ya el exterminio y la hambruna la habían arrasado, el mundo pareció apiadarse y mandó por fin ayuda humanitaria. Con resultados desastrosos: a los siete meses de su arribo, las fuerzas de Naciones Unidas la abandonaban, ametrallando en su huida a población civil desde helicópteros. A todos derrota la indómita Somalia, pero a quien más derrota, castiga y desangra es a sí misma. Me recita Habiba un viejo dicho somalí: “Con mi hermano contra el resto de la familia. Con mi familia contra mi clan. Con mi clan contra los demás clanes. Todos los clanes juntos contra el resto del mundo”. Conozco el fenómeno. También yo provengo de un país, Colombia, hundido en un atolladero histórico donde nos devoramos los unos a los otros. No por nada Colombia y Somalia comparten el mismo paralelo sobre el globo terráqueo.

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El bebé que Ayanna sostiene en brazos está vivo. Milagrosamente. Pese a estar exhausta y atónita, ella repite una letanía de frases secas, cortas. Dice a quien quiera oírla, o se dice a sí misma, que su niño venía llorando en el barco. Los smugglers le advirtieron que lo tirarían al mar si no lo callaba, pero cómo iba a callarlo, si ni agua tenía para darle. El niño siguió llorando y lo tiraron. Ella se tiró detrás, pudo agarrarlo antes de que se ahogara y nadó con él hasta la costa. Pero en el barco se le quedaron sus otros dos hijos. Luego los encontró, allí en la playa, vivos también. Uno de los refugiados que venían con ella en el barco los había ayudado a alcanzar la orilla.

No todos corren con la misma suerte. Barcos en los que sólo cabrían 30 o 40 personas son atiborrados con 120 o 150, en travesías que suelen durar entre tres y cinco días. Las soportan sin comer ni beber, a rayo de sol, entre orines, heces y vómitos propios y ajenos. A quien se mueva o proteste, los smugglers le descerrajan un correazo por la cabeza, la cara, la espalda, abriéndole la carne con la hebilla metálica del cinturón. Para no ser interceptados por la patrulla costera yemení, los barcos llegan de noche, dan media vuelta antes de alcanzar la orilla para emprender el regreso y en ese momento arrojan al agua su carga humana. En medio de la ciega negrura, algunos se ahogan porque no saben nadar. Otros, porque vienen entumidos tras permanecer tanto tiempo inmóviles y encogidos. Los hay que desaparecen nadando mar adentro, porque en la costa desierta no hay una luz que los guíe. Los etíopes llevan la peor parte. En el barco los hacinan abajo, en la bodega para el pescado, donde no es raro que mueran de asfixia, y una vez en Yemen no se les reconoce status de refugiados políticos, como sí a los somalíes. Por capricho de las convenciones internacionales, los etíopes son considerados simples migrantes económicos, y en cuanto tales pueden ser deportados.

Cuando emprenden el viaje, todos ellos saben del horror que les espera. No sólo lo saben, sino que duran meses juntando los 80 o 100 dólares que les cobran por el pasaje. “En el mar es posible que te mueras”, me dice Habiba, “pero si te quedas en Somalia, es seguro que te matan”.

Traídos por las aguas. Habiba huyó de Somalia hace siete años, también ella en patera, y hoy trabaja con los equipos de Médicos Sin Fronteras que patrullan la costa yemení a la espera de landings. Socorren a los recién llegados con primeros auxilios, agua, biscuits ricos en proteínas, ropa seca y chanclas de caucho, y les ofrecen transporte hasta un centro médico en la vecina Ahwar, donde podrán permanecer mientras se reponen. Al menos del cuerpo. Del extremo sufrimiento, la desesperanza y la muerte de los suyos, nadie podrá curarlos. Me cuentan que, hace unas semanas, entre los refugiados venía una muchacha muy bella. ¿Acaso no sería ella la reina de Saba? A lo mejor -condesciende Habiba-, pero al llegar a Yemen, los traficantes le impidieron bajarse del barco junto con los demás. Ella gritó, se volvió loca, intentó tirarse al agua, pero la amarraron. Se la llevaron de vuelta para violarla a su antojo.

Hussein, otro de los integrantes de MSF, me habla de la madrugada del pasado 15 de diciembre. “Imposible olvidar esa fecha”, dice. “Al llegar a casa me bañé, al otro día me bañé dos veces. Pero por más que me bañe, esa fecha no la olvido. Habíamos salido a patrullar por la costa y hacia las siete de la mañana divisamos siluetas. ¡Landing! Venían como zombis”, dice Hussein, “desnudos, con la expresión en blanco. Estaban muy mal, peor que otras veces. No reaccionaban. Al fin uno nos dijo lo que ya sospechábamos, que había volcado la patera en la que venían con otros 130 pasajeros. Atendimos a los vivos, corrimos hacia el mar y a lo largo de la playa fuimos encontrando los cadáveres. Muchos. Conté 57. Entre ellos había niños, adolescentes, mujeres embarazadas. Los cangrejos ya se estaban comiendo sus cuerpos. Los fuimos arrastrando lejos del agua, los tomamos fotos para que después sus familiares pudieran identificarlos, los metimos en bolsas plásticas. Trabajamos hasta que se cerró la oscuridad y no nos permitió seguir haciéndolo. Regresamos a la playa a primera hora del día siguiente y vimos que el mar había traído más cuerpos”.
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Los tres pisos de tu culpa. Jameelah lleva más de ocho años en el campo de Kharaz y sigue tan enferma como el día en que desembarcó. Las dolencias ya no están en su cuerpo, pero las carga en el alma. Se vino dejando atrás a su madre y a sus cinco hermanos. Trajo consigo a su único hijo, que murió durante la travesía de un golpe que le asestaron en la cabeza. A partir de entonces, tan pronto logra dormirse, Jameelah cae en una pesadilla que la martiriza. Sueña que un yenil, o demonio, la arrastra hacia una construcción de tres pisos donde la somete a juicio. En el primer piso, la condena por la muerte del hijo. En el segundo piso, la condena por abandonar a la madre y los hermanos. En el último piso también la condena, pero al despertar, ella no logra recordar por qué motivo era juzgada esa tercera vez. Jorge, uno de los psicólogos de MSF, le da un cuaderno y le pide “Jameelah, escribe tu sueño”. Ella lo hace. Jorge lee y le dice: “Ahora vamos a preparar tu defensa. La próxima vez vas a explicarle al yenil que viniste a Yemen para trabajar y enviarle dinero a tu madre, que no la abandonaste, ni tampoco a tus hermanos, y que a tu hijo no lo mataste tú, lo mataron los smugglers. Dile a ese yenilque no haces nada contra tu familia, al contrario, has intentado darle mejor vida, aunque la posibilidad no esté en tus manos”. El sueño de Jameelah se ha seguido repitiendo, pero ahora el yenil la absuelve en el primero y el segundo piso. Sin embargo en el tercero la condena, y ella sigue sin saber de qué la acusa. “La culpabilidad de las víctimas es un pozo sin fondo”, me dice Jorge, el psicólogo.

¿Salomón usaba guantes?

Está escrito que Makeda salió de Saba y cruzó el desierto en busca de Salomón, de quien le habían dicho que era un rey sabio. Las sabias están más bien aquí, pienso al visitar el consultorio médico en el campo de refugiados del ACNUR en Kharaz, en pleno desierto, a tres horas por carretera de Adén. Los médicos son dos muchachas yemeníes, la doctora Jazmin y la doctora Leila. Según la usanza en el país, ambas van tapadas con abaya y toca negras de la cabeza a los pies, salvo una mínima ranura por la cual pueden verte, y tú a ellas puedes verles los ojos. Jazmin debe de pertenecer a un clan más tradicionalista que Leila, porque lleva puesto, además, un par de guantes negros que no se quita en público. “No siempre es fácil atender a las refugiadas”, me dice. “Si sólo lidiaras con enfermedades, vaya y pase, pero tienes que enfrentarte a algo casi incurable, los prejuicios atávicos”.

Yo miro sus guantes, miro el denso velo que le oculta la cara, y no puedo creer lo que estoy escuchando. Afortunadamente, ella, sin darse por aludida, me sigue explicando. Me dice que en el campo hay una somalí destrozada por un dilema. Vivía en Mogadiscio cuando una tarde, al regresar a su casa, fue violada por los seis o siete integrantes de una milicia etíope. No sólo la violaron una y otra vez, sino que la hirieron con cuchillo, le rompieron un brazo de un culatazo y la abandonaron cuando la creyeron muerta. Es lo habitual allí: ultrajar a las mujeres de otro clan es una de las formas que asume la venganza. Alguien la encontró en coma, se las arregló para hacerla ver por un médico, y ella sobrevivió. Pero se convirtió en motivo de shame, vergüenza, para su familia somalí, por haber sido violada por etíopes. Luego se dio cuenta de que había quedado embarazada, y huyó de Somalia por temor a que sus propias gentes mataran a la criatura al nacer. Dejó en casa a sus cuatro hijos, logró cruzar el golfo y se presentó en el campo de Kharaz, pidiendo asilo. Allí, las doctoras Jazmin y Leila le atendieron el parto. El niño, que nació bien, tenía la piel oscura de los etíopes, así que con sólo verlo, cualquier somalí reconocería en él la sangre ajena. Desde Mogadiscio, la abuela le rogaba a la mujer que abandonara en Yemen al niño etíope y que volviera a casa a hacerse cargo de los otros cuatro, que estaban pasando hambre. Ella sabía bien que con el bebé no podría regresar. ¿Qué hacer? Estaba enferma de confusión, de angustia, de soledad. Los dos médicos tomaron el problema en sus manos. Le ayudaron a conseguir trabajo para que pudiese enviarles dinero a los hijos que dejó en Somalia, mientras permanece en Yemen con el más pequeño. Y le asignaron una madre sustituta que cuida al pequeño de tanto en tanto, mientras ella visita a los otros en Moga. Ni el propio Salomón hubiera salido con una solución tan salomónica.

La casa de las mendigas. En el calor lento de las seis de la tarde se fermenta un olor denso y ahumado a cardamomo y canela, a basura, orines e incienso. Estamos ahora en el laberinto de pasadizos de la barriada de Al Bassateen, en las goteras de Adén, donde sólo viven somalíes y half-castes, o yemeníes con sangre somalí. Desde hace un rato alguien me sigue, tirándome de la manga. Es una mujer con un recién nacido en brazos. Es una alyawm, una limosnera. “Vete a casa”, le dice Habiba, “tu niño está demasiado pequeño, ¿cuánto tiene de nacido?”. “Cuatro días”, responde la mujer, “lo parí aquí mismo, en la calle”. Nos lleva a donde vive, la casa de las mendigas. Doce o trece mujeres comparten un pequeño patio de tierra y a medio techar. Algunas se ven descarnadas y enfermas, y una de ellas no se mueve ya: espera acurrucada en un rincón, con la boca abierta y los ojos atónitos, a que le llegue la muerte. Syrad, la más enérgica y saludable, nos ofrece té. “En Al Bassateen, mendigar es el único oficio para una viuda”, dice. Si le pides limosna a un hombre yemení, se siente en la obligación de dártela. Es musulmán, la religión se lo ordena. Pero si es muy negociante, te pueden decir: “Toma estas monedas, tómalas; pero si me la chupas, te doy el triple”.

Le pregunto a otra de ellas qué espera de la vida, y responde que nada. “Recién llegada de Somalia tenía sueños”, dice, “porque pensaba que aquí la vida podía ser mejor. Ahora sé que no es mucho mejor. Bueno, sí, tengo un sueño, uno pequeño, el sueño de cada día: que alguien me dé una limosna”.

Caminamos luego hasta el famoso Bloque Tres, el sector de las dhillos, o prostitutas. Nos permiten entrar a una de las casas. En realidad es un patio casi igual al de las mendigas, pero en éste las mujeres son más jóvenes y han pegado en los muros afiches de Bollywood. Se envuelven el cuerpo en coloridas futas, llevan los brazos pintados de gena, anillos en los dedos de las manos y los pies, ajorcas en los tobillos y brazaletes en las muñecas. Nos ofrece el té un muchacho depilado y maquillado que parece ser de inferior rango porque las mujeres le dan órdenes. Colocan en torno al patio colchonetas de espuma de caucho, traen pequeños cojines para que Habiba y yo estemos más cómodas y rocían el ambiente con desodorante floral en spray. Ahora sí -escribo en mi libreta-, me encuentro entre las auténticas reinas de Saba, con todo, y almohadones, perfumes y joyas.
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Al principio ni mencionan su oficio, pero poco a poco aflojan y van contando las ventajas y los sinsabores de la vida que llevan. “Por aquí es costumbre que te paguen con comida”, dicen. “Te invitan a cenar y sales de ahí con el estómago lleno y las manos vacías. Otros te enciman el khat. Algunos clientes sólo piden que les dejes pasar la noche contigo. Se acuestan a tu lado y no hacen nada, salvo mascar khat. Están consumidos por el khat,que a la larga los deja impotentes. No les importa, lo siguen mascando, y nosotras también. Conseguimos suficiente khat para estar alegres, y suficiente comida para mantenernos vivas. Pero rara vez podemos juntar dinero para mandar a Somalia. Una opción mejor es trabajar en hoteles. Los taxistas te llevan hasta los hoteles a cambio de una mamada, y al regreso, igual. Como por aquí es raro ver un billete, los trabajos se pagan en especie. En el hotel limpias los cuartos, tiendes las camas, trapeas los pasillos y estás ahí para cumplir la voluntad del huésped. Cada tanto, el dueño nos lleva a un hospital a que nos revisen la sangre. Cuando caen huéspedes de Arabia Saudí, traen dinero en los bolsillos, y nosotras podemos mandar algo a casa para nuestros hijos”.

De repente se enciende la algarabía en el Bloque Tres. Se ha armado la trifulca y de todas las puertas salen mujeres dando gritos. Un cliente quiso volarse sin pagar, la damnificada dio la voz de alarma y ahora corren tras él. Lo alcanzan y le propinan una paliza. Aparentemente, sólo le cae encima una lluvia de puños, pero en realidad le causan heridas con los brazaletes de metal que llevan en las muñecas.

Un televisor y una cama. Es posible que Saná sea la ciudad más bella del planeta. Como sacada de Las mil y una noches, dicen las guías de turismo, y lo compruebas tan pronto atraviesas la vieja muralla por Bab al Yemen y te cae encima todo el prodigio del medioevo oriental. Afuera de la muralla, sin embargo, es otro el cantar: una modernidad destartalada, sucia e inconexa, con Internet lento y tráfico energúmeno. El último rincón de este adefesio urbanístico es la barriada popular de Safía, donde en una habitación sin muebles me esperan 15 mujeres, largas y esbeltas, a punta de hambre. Son algunas de las somalíes que sobreviven en la capital limpiando casas durante el día, y hacinándose de noche con sus hijos en habitaciones como ésta. Van cubiertas como las yemeníes, pero a medida que conversamos, se quitan la ropa negra y debajo aparecen las coloridas telas africanas. Iprah lleva un brazo enyesado; fue atropellada por un coche en las calles de Saná y no logró que la atendieran en ningún hospital hasta una semana después, cuando encontró a familiares que aceptaron pagar su cuenta. Yurop tiene la frente y una oreja quemadas. Hace un par de años intentó quitarse la vida por el medio tradicional de suicidio femenino en su tierra, que consiste en rociarse con combustible y prender un fósforo. Se lo impidieron unas vecinas, sofocando el fuego con mantas de lana.

Está escrito que cuando la reina de Saba se iba acercando a lomo de elefante, bajo su parasol rojo con campanitas de plata y respirando por la boca porque le oprimía el pecho un corsé de pedrería, era tal el esplendor que irradiaba, que la multitud, deslumbrada, se postraba en tierra a su paso. No les pasa otro tanto a las reinas de Safía, acostumbradas a soportar un sonoro “vete al infierno” cuando preguntan si necesitan quien haga la limpieza. “Desconfían de nosotras. Nos acusan de groseras y ladronas, y abusan. El otro día me quejé ante una señora: ‘Vigila a tu marido’, le dije, ‘quiere violarme’. Me respondió: ‘Y qué problema te haces, dale lo que quiere, ¿acaso no te pagamos en esta casa?”.

Las 15 mujeres están agotadas. Son ya las nueve pasadas de la noche, hace poco regresaron de sus rondas por la ciudad y acaban de alimentar a sus hijos con las sobras de comida que pudieron recoger. ¿Con qué sueñan, muchachas? Les pregunto antes de despedirme, y a coro me responden: “Con una cama y un televisor”. Y cómo no, comento, después de semejante jornada cualquiera quisiera echarse en una cama y poner la mente en blanco frente a una pantalla. “No, no es eso”. Yurop me explica: “La cama es para encadenar a los niños, ¿entiendes? No nos queda otro remedio. Tenemos que dejarlos solos durante todo el día, y si salen a la calle, cualquier cosa puede sucederles. La única solución es dejarlos amarrados a las patas de una cama. Cuando regresamos a la noche están hechos un desastre, lo primero que hacemos es lavarlos. Están orinados, cagados, lloran a gritos, se han peleado entre ellos, no han comido nada. El televisor es para que se entretengan mientras nos esperan”.

La humanidad sólo cuenta con unas cuantas líneas escritas que dan testimonio de la existencia de la reina de Saba: alguna referencia en la Biblia, poco más en el Corán, menciones en textos apócrifos, manuscritos perdidos en alguna biblioteca, un reportaje de André Malraux. Y unas ciertas cartas. También en Safía me entregan una docena de estas cartas. Le sucede a cualquier extranjero que se asome por Kharaz, por Ahwar, por Al Bazateen: sale con los bolsillos llenos de cartas que las refugiadas escriben en inglés y llevan a todos lados en bolsitas plásticas. Están copiadas a mano y van dirigidas a todos, a ninguno, a quien quiera escuchar. Pueden ser escuetas biografías de una o dos páginas, o anuncios de se busca: un hijo perdido en medio de la guerra, un esposo que emigró y no da señales de vida. Puede ser el nombre de una medicina que no logran conseguir para un hermano que se queda ciego, o para una abuela que sufre de los nervios. Puede ser también la denuncia de una violación en tal barrio, de una matanza en tal pueblo. Las más breves son apenas un nombre y una ubicación, me llamo tal, me encuentro en tal lugar. Cada una de estas cartas es un llamado imperceptible, un improbable acto de fe, como el “aquí estuvo fulano” que un desaparecido raya con la uña en el muro de una celda.

Testigos del horror: Yemen

VIDEO – EL PAÍS SEMANAL / MÉDICOS SIN FRONTERAS – 07-08-2009

La escritora colombiana Laura Restrepo viaja con EL PAÍS SEMANAL y Médicos Sin Fronteras a los campos de refugiados de Yemen, donde ha captado la situación de marginación y violencia que sufren las mujeres somalíes tras huir de su país – EL PAÍS SEMANAL / MÉDICOS SIN FRONTERAS

    Laura Restrepo

Laura Restrepo

A FONDO

Bogotá. 1950

09.9.agost.Logitech. 002 Música y Palabras desde el Corazón de LaMedina

El segundo sexo.

ElSegundoSexo.AzulMooN

Han transcurrido sesenta años desde la publicación de El segundo sexo, de Simone de Beauvoir. Una obra pionera en la que analizaba la condición de inferioridad de la mujer a lo largo de la historia, donde señalaba que las tradiciones y los prejuicios relegan a la mujer a un estatus de segunda clase. “No se nace mujer, se llega a serlo”, afirmaba la escritora. Por desgracia, la tesis de esta autora conserva toda su vigencia si analizamos la situación de la mujer en la UE.
Las opciones vitales de las mujeres europeas son más limitadas que las de los hombres. A una edad muy temprana se consolidan unos rígidos estereotipos de género que condicionan la trayectoria educativa y profesional: muy pocas mujeres consiguen acceder a los principales órganos de decisión. Ha llegado el momento de unir nuestras fuerzas para liberar a la mujer del estatus de segundo sexo.
La igualdad de género ha avanzado en los últimos decenios. Las reformas graduales y la labor persistente de quienes defienden los derechos de la mujer están dando sus frutos. Hombres y mujeres van adquiriendo una representación cada vez más paritaria en los parlamentos; las mujeres obtienen mejores resultados en las licenciaturas universitarias y la discriminación flagrante es relativamente poco común. ¿No deberíamos sentirnos satisfechos?
En absoluto. En primer lugar, la igualdad de género es deseable desde el punto de vista económico. La UE precisa una política económica a largo plazo que permita a la mujer participar en el mercado laboral en condiciones de igualdad. Según el último informe publicado por la Comisión sobre igualdad de género, sólo el 58% de las mujeres tiene trabajo actualmente en la UE, frente a un 72% de los hombres; además, casi un tercio de las ocupadas trabaja a tiempo parcial, frente a un porcentaje inferior al 8% en los hombres. Europa está atravesando una crisis financiera sin precedentes: ¿lograrán de una vez por todas, los líderes de la UE – que siguen formando en buena medida un club masculino – valorar en su justa medida el potencial aún no aprovechado de las mujeres?
En segundo lugar, confiamos en que cuestiones difíciles y éticas, como la relativa al aborto, puedan debatirse sin demonizar al adversario. Nuestro apoyo al derecho de la mujer a decidir coexiste con una comprensión sincera de las implicaciones personales de tal decisión. Somos conscientes de la necesidad de evitar embarazos no deseados y de apoyar a los progenitores jóvenes.
Resulta escandaloso que en algunos países de Europa se niegue el aborto a las víctimas de violación, que se ven obligadas a procurárselo de forma ilegal y con riesgo para su vida. Nos complace que nuestros respectivos países hayan facilitado a la mujer la opción de abortar. Suecia, un país de amplia tradición laica, legalizó hace años el aborto, y el Gobierno de España acaba de aprobar el Anteproyecto de Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo que, en línea con otros países europeos, combina un sistema de plazos con unas indicaciones que ofrecen garantías jurídicas a las mujeres, protección a los profesionales sanitarios y medidas en el terreno de la asistencia social, salud y educación, con objeto de impedir embarazos no deseados.
En tercer lugar, la violencia física y sexual continúa suponiendo una vulneración generalizada de los derechos fundamentales de las mujeres en toda Europa. Según un informe del Consejo de la UE, se calcula que entre el 20 y el 25% de las mujeres en Europa han sufrido actos de violencia física al menos una vez en su vida adulta, y más del 10% han sido víctima de violencia sexual. Los Estados europeos pueden aprender mucho de las diversas estrategias adoptadas por unos y otros para combatir la violencia contra las mujeres, basadas en medidas legislativas, preventivas y de protección. Más aún, los políticos tienen que hacer frente a la violencia que afecta normalmente a las jóvenes víctimas de agresiones o amenazas por parte de sus hermanos o padres, para proteger el honor familiar. ¿Cabe aceptar que haya niñas en Europa que vivan bajo la amenaza de los matrimonios forzosos o la mutilación genital?
La UE aspira a ser un modelo de democracia. Pero una democracia moderna no puede existir sin igualdad de género en las instancias que toman las decisiones. Por consiguiente, la representación paritaria de ambos sexos deberá ser la norma cuando se constituya la nueva Comisión.
Es razonable que un ámbito como el de la igualdad de género se inscriba entre las competencias nacionales, más que de la UE, ya que exige abordar cuestiones de política social y laboral. Los Estados miembros deben ser libres de configurar sus políticas nacionales. Y aunque España y Suecia se encuentren en extremos opuestos de Europa, y nuestros gobiernos pertenezcan a ideologías políticas distintas, hemos alcanzado una misma conclusión: los derechos de la mujer son universales y la igualdad de trato constituye un valor esencial de la cooperación europea. Por consiguiente, nos hemos unido en la lucha en pro de una Europa más igualitaria y democrática y confiamos en recibir el apoyo absoluto de nuestros compañeros europeos. Juntos podemos cambiar el futuro tanto de los hombres como de las mujeres de Europa.

Artículo publicado en Liberation y El País, firmado por:

Nyamko Sabuni, Ministra de Igualdad de Género (Suecia)
Bibiana Aído, Ministra de Igualdad (España)

La Cenicienta que no quería comer perdices.

He comenzado a crear una biblioteca virtual en Scribd bajo el sinónimo de 13MooN.

 En this another Azul MooN, ¡como manejo el spanglish!  ;-jjj  dejaremos  los enlaces a  libros, artículos, Pps…  que subamos las 13MooN a la RED Bibliotecaria  para así compartirlos y,  si os animais, comentarlos… discutirlos… estudiarlos… 

 Para comenzar este rincón de lectura he elegido un cuento con moraleja para grandes y pequeños…

                   ¡¡¡La Cenicienta que no quería comer perdices!!!.

                Un cuento alternativo y con un final feliz, sobre todo para las perdices ;-jjj

     y colorín colorao… mas feliz que una perdiz! comeremos ensalada y lo que nos de la gana…

         13MooN

Mujeres afganas protestan contra una ley que permite la violación en el matrimonio.

          Alrededor de 300 personas, entre mujeres, abogados y defensores de los derechos humanos, han recorrido este miércoles las calles de la capital de Afganistán (Kabul) para protestar contra una ley de inspiración talibán que, entre otras cosas, permite la violación dentro del matrimonio.    

   Una muchedumbre de casi 500 personas se ha enfrentado a los manifestantes y ha proferido gritos contra las mujeres. El diario The New York Times recoge en su web la siguiente conversación: – “¡Iros de aquí, putas!”, gritan varios hombres. “¡Iros!” – “Queremos nuestros derechos”, contesta una de las mujeres. “Queremos la igualdad”.

  La ley, aprobada por el Parlamento y sancionada por el presidente Hamid Karzai, pretende regular el derecho de familia de la minoría chií de Afganistán -alrededor de un 15 por ciento de la población- y otorga a los clérigos la autoridad sobre asuntos de la intimidad entre hombres y mujeres.

       Una de las provisiones ilegaliza que una mujer pueda resistir los acercamientos sexuales de su marido. Dice, literalmente, que “una mujer está obligada a satisfacer los deseos sexuales de su marido”.

       Otra establece que una mujer que quiera trabajar fuera de su casa o estudiar, necesita el permiso de su cónyuge.

       Una tercera obliga a las mujeres a “prepararse” o vestirse de una forma especial si su marido se lo pide.

     Los manifestantes han repartido octavillas en frente de la Universidad de Kabul que denuncian la ley como un “insulto a la dignidad de las mujeres”. “No queremos una ley talibán, queremos una ley democrática y que garantice la dignidad humana”, han gritado las manifestantes.

    “Da miedo estar aquí pero no puedo quedarme en casa sentada”, ha dicho Halima Hosseini, una joven de 27 años que asistía a su primera manifestación. “Personalmente, no puedo permitir que alguien me represente y ponga en una ley artículos contrarios a mis derechos y a los derechos humanos, y que me considere, como una mujer, una persona de segunda clase”.

    La controvertida ley fue adoptada en marzo pasado, pero aún no ha entrado en vigor. Los aliados occidentales del presidente afgano han puesto el grito en el cielo, entre ellos el presidente estadounidense Barack Obama, que ha calificado la ley de “aborrecible”, lo que ha provocado que el Gobierno anuncie una revisión del texto.

 desde: http://laciudadelasdiosas.blogspot.com

¡20 años es suficiente!¡20 ans, Barakat!

 Cantando por el cambio.-

 En el verano de 2003, veinte músicas de Argelia, Francia y Argentina se juntaron en un estudio de grabación de París, Francia. Su misión: dar vuelta el Código de Familia de Argelia; un conjunto de leyes que, por más de 20 años, ha relegado a las mujeres a una ciudadanía de segunda. Su instrumento: la canción. Veinte años antes: el Código de Familia de Argelia El 9 de junio de 1984, después de dos décadas de debates y vehemente oposición, miembros del parlamento argelino lograron aprobar el Código de Familia, que dispuso provisiones legales para regular el matrimonio y las relaciones familiares de acuerdo a interpretaciones conservadoras del islam. Bajo el Código de Familia, las mujeres no pueden elegir libremente un marido sin el consentimiento de sus guardianes, por lo general, sus padres. Durante el matrimonio, deben obedecer a sus esposos. Las mujeres son menos libres de divorciarse. Reciben menores porcentajes de herencia, y no tienen custodia legal de sus hijos.

 Los partidarios alabaron el Código por defender las leyes y la ética islámicas. Los críticos, incluyendo feministas y secularistas, sostienen que las leyes han institucionalizado una ciudadanía de segunda clase para las mujeres. Las mujeres declaran “¡Veinte años es suficiente!”

 El año 2004 marcó el vigésimo aniversario del Código de Familia de Argelia. Determinadas a poner fin a la opresión sistemática de las mujeres aparejada por estas leyes, un grupo de argelinas formó el colectivo 20 ans, Barakat! (“¡20 años es suficiente!”) y produjo un video musical que denuncia el código. Veinte mujeres de orígenes diversos cantaron y grabaron la canción “Ouek dek yal qadi” (“¿Qué le pasó, juez?”) que proclama: “¡Esta ley debe deshacerse y no volver a hacerse nunca”. Difundido por la radio, la televisión francesa e Internet, el video musical resultante es un ejemplo de mujeres que trabajan en forma conjunta y creativa para reunir el público para cambiar la política argelina.

 En mayo de 2008, en Marrakech, Marruecos, IMOW se reunió con la directora de 20 ans, Barakat!, Caroline Brac de la Perrière, para hablar sobre la organización y su motivación para producir un video musical como una herramienta para revocar el Código de Familia de Argelia.

 ¿Cómo se formó su colectivo “20 ans, Barakat”? ¡En 2004, el Código de Familia iba a cumplir veinte años! Tengo una hija y pensaba: “Mi hija solo va a conocer el Código de Familia. No es posible. ¡No quiero eso!”. ¡Realmente ya hemos tenido suficiente! De ahí viene el nombre “Barakat” (“suficiente”). Barakat también es una referencia a la guerra por la independencia de Argelia (1954-1962). Al final de esa guerra de siete años contra Francia, los argelinos empezaron a luchar entre ellos. En reacción a la violencia persistente, la gente salió a las calles y dijo “¡Siete años Barakat!”. Pensamos que este nombre iba a resonar en la memoria de la gente.

 ¿Qué las motivó a usar la música como un método para la reforma? Queríamos realmente que la gente joven se uniera a nosotras porque ya nos estamos cansando y, bueno, poniendo viejas. Pensamos: “Bien. ¡Hagamos una canción!”. 

 ¿Pero qué clase de canción? Algunas personas amigas de ¡20 ans, Barakat! tenían relación con algunas músicas argelinas y gente de la radio. Eran todas muy bien conocidas y tenían conexiones con todos los músicos en Argelia y vivían en el exterior, en Francia, como nosotras. Así que pensamos: “Bueno. Deberíamos trabajar con ellas”. Incluso para ellas, será bueno. ¡Todos podemos hacer algo!

 ¿Fue mucho trabajo reunir a todos los artistas? Sí. Pero fue algo bueno que surgió de la diáspora, porque todo el mundo vivía en París. Así que hicimos el video en París. Todas las músicas que invitamos accedieron a participar, y lo hicieron gratis. También les preguntamos cómo era su relación con el Código de Familia y su propia vida como cantantes argelinas. Fuimos muy ambiciosas. Queríamos que le gustara a la gente joven. Queríamos una canción que incluso una mujer grande pudiera escuchar en la radio de la cocina. Como es probable que no saliera de su casa, queríamos que entendiera que la canción y el mensaje también estaban dirigidos a ella. Queríamos hacerla bien argelina con un sonido realmente argelino. Pero también tenía que ser algo bailable. Y queríamos que tres lenguas argelinas -árabe, bereber y francés- se escucharan en el video. Parece que involucraron a gente muy diferente, incluso hombres.

 ¿Por qué? Queríamos que todas las argelinas y los argelinos escucharan y se sintieran identificados, por eso invitamos a una mujer del sur de Argelia, una del oeste y del este. Tomamos mujeres de todos los orígenes. Tratamos de tener gente muy conocida también. Queríamos que la canción resonara en los migrantes. Entonces, en el clip, cuando ves mujeres que cantan en francés, son migrantes y, específicamente, argelinas migrantes. Aunque no saben árabe, son argelinas y están en el Código de Familia porque esas leyes te siguen a donde quieras que vayas. Logramos que todos los que participaron fueran cantantes profesionales; algunos reconocidos, otros pocos conocidos. Una de ellas aparece también en una telenovela en la TV argelina. Todo el mundo la ama. Así que nos alegró mucho que quisiera participar. Les pedimos a dos cantantes internacionales que vinieran. En el clip, se puede ver a Annie Flore Batchiellilys. Es la voz de oro de África. Y está Bárbara Luna, que es de Argentina. Aprendió a decir una frase en árabe así que realmente no podemos distinguir que viene de Argentina. Queríamos involucrar también a los hombres, por eso al final del video lo abrimos para ellos. De hecho, les pedimos a unos quince hombres que vinieran y solo cuatro respondieron. No nos brindaron apoyo. Pero de todos modos, están en el film. Queríamos que los hombres se involucraran porque, si bien era importante para nosotras hablar sobre la situación apremiante de las mujeres, también queríamos decir que el futuro nos concierne a todos.

 ¿Dónde se muestra el video? Nos preguntamos qué canales de televisión ve la gente de Argelia. Sabíamos que miraban mucho Al Jazeera, pero en ese momento, aun en 2004, miraban mucho los canales franceses. Intentamos con el canal francés, porque sabíamos que había solo un canal estatal en Argelia y tiene mucha censura. Así que el video se pasó especialmente en la TV para inmigrantes en Francia. Tengo muchos amigos en Argelia que me llamaron y me dijeron “¡Vi el video!”. Así que sabemos que allí se vio. Eso es bueno. La canción se pasó en la radio varias veces. No las suficientes para nosotras. Realmente queríamos que fuese un éxito. Es nuestra ambición. Aún no ha terminado.

 ¿Tienen alguna idea de qué clase de impacto tuvo el video? Como colectivo, somos demasiado débiles como para seguir lo que estamos haciendo. Creo que en los últimos dos años, desde 2006, nos hicimos un poco más fuertes. Pero realmente es solo el principio. Es bueno ver a toda esa gente joven en nuestra organización. Y no son solo mujeres. ¡Hay hombres jóvenes! Esto significa que al menos uno de los públicos a los que nos dirigimos está interesado. Si le gusta a la gente joven, quiere decir que tendrá éxito porque, si ellos quieren que sea conocido, lo lograrán. Debo decir que, desde que empezó nuestro movimiento, se hicieron revisiones al Código de Familia, en 2005. No sabemos y no podemos asegurar si nuestra campaña contribuyó a los cambios. Todos los días había un artículo sobre el Código de Familia en la prensa argelina.

 ¿Cómo cambió específicamente el Código de Familia? La obligación de la esposa de obedecer al marido fue removida, y eso es algo muy grande. Cuando no tienes que obedecer a tu marido, puedes hacer muchas cosas. Las mujeres divorciadas ahora tienen derechos de custodia y tutela de sus hijos. A una viuda, estas cosas le cambiarán la vida. Esto cambiará la vida de las mujeres, y de los hombres. La ley de divorcio no se tocó. Todavía no es igualitaria. En verdad, hubo muchos cambios, pero ninguno es muy claro. Pero, en conjunto, estamos felices con los cambios. Significa que el Código de Familia puede cambiarse y que algunos artículos pueden eliminarse. Antes, era tabú. Era muy difícil. No se podía hablar de eso. Ya no es un tema tabú.

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 Para más información… http://20ansbarakat.free.fr/